1. Desactivar programas que inician con Windows. Presionar Ctrl + Shift + Esc para abrir el Administrador de tareas, ir a la pestaña Aplicaciones de Arranque, revisar la columna Impacto de inicio y desactivar los que tengan Alto y no sean esenciales.
2. Desinstalar programas que no se usan. Ingresar a Configuración → Aplicaciones → Aplicaciones instaladas y eliminar programas que no se utilizan.
3. Presionar Tecla Windows + R para abrir el cuadro de dialogo Ejecutar. Escribir y ejecutar temp. Aparece la carpeta de archivos temporales de windows. A continuación se procede a borrar los archivos y carpetas temporales que aparezcan. Para ello se puede presionar CTRL + E para seleccionarlos y luego DEL o SUPR para enviarlos a la papelera de reciclaje.
4. De manera parecida al paso anterior, con la diferencia de que se va a ejecutar %temp%. Esta orden abre la carpeta de los archivos y carpetas temporales del usuario actual.
5. Se procede de la misma forma y se ejecuta prefetch. Esta carpeta almacena información sobre los programas que se usan con frecuencia para que se carguen más rápido al iniciarlos.
6. Usar la herramienta Liberador de espacio en disco.
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